Malagueño, malaguista, hombredetrono.

22 junio 2008

Hocus Pocus Festival


Estos dos días atrás se ha celebrado en La Cala del Moral el Hocus Pocus Festival, un festival de magia organizado por el Ayuntamiento del Rincón de La Victoria. La entrada era gratuita bajo invitación y hemos tenido la suerte de pillar entradas para los dos días.


El primer día tuvimos la oportunidad de ver a todo un campeón mundial de magia, Miguel Puga "MagoMigue" con un número entretenido, amenizado con humor y buscando la complicidad de los asistentes al espectáculo.
Muchas tablas sobre el escenario y unos números ejecutados con una limpieza total y absoluta, sobre todo su variante sobre el conocido truco de hacer aparecer desaparecer y cambiar de color un pañuelo abriendo la mano a cada momento para mostrarla vacía y justo un instante después materializar pañuelos de la nada.
Al finalizar el espectáculo se dirigió hacia la puerta y saludó uno por uno a todos los asistentes a su salida firmando autógrafos, echándose fotos y charlando con quién lo quisiera. Un granadino que echa por tierra el dicho de "granaino mala follá", todo lo contrario.

Me contó que uno de sus maestros había sido el gran René Lavand un mago manco al que muchos de mi generación recordarán por sus apariciones en el programa "Magia Potagia" en el que nos dejaba asombrados con sus números ejecutados a cámara lenta mientras recitaba poemas, suya era la famosa frase "No se puede hacer mas lento".


El segundo día del festival fue el espectáculo "Los Magiaderos", trío compuesto por Miguel Ángel Gea (Gran Premio Nacional de Magia), Pablo Clabó y Luis Manuel (Primer Premio Manipulación en el congreso Nacional de Magia).

Abrió la sesión Miguel Ángel Gea, el cual comenzó materializando monedas del aire una y otra vez con las manos remangadas, sin parar a una velocidad vertiginosa y con una técnica que no dejaba entrever de donde salían las monedas. Continuó con varios números de cartomagia y para cerrar el espectáculo me dio la oportunidad de ver en vivo un número que a pesar de que me encanta y se hacerlo, en casa lo he practicado bastante como mago aficionado, jamás había tenido la oportunidad de ver en vivo, el clásico número de los aros chinos.

Pablo Clabó quizás fuera el mas flojito de los tres aunque no por ello malo, ejecutó muy bien el número de la cuerda que se rompe y vuelve a recomponer, eso si, sin tijeras, los trozos salían como churros de la nada.

Para cerrar Luis Manuel, el cual mezcla el espectáculo con números que no son propiamente de magia, como malabarismos y juego de sombras chinescas. Cerró el espectáculo con otro numero que se hacer pero solo con un par de cartas y no lo bastante bien como para ejecutar en público, aparición y desaparición de cartas, una y otra vez, mazos enteros. Al igual que los aros chinos jamás lo había visto en directo, es lo malo que tiene ser mago aficionado autodidacta.

Ahora a esperar hasta el año que viene a ver si se anima el Ayuntamiento a repetirlo.

16 junio 2008

Y no fallaron

No podían fallar y no fallaron, porque toda la ciudad estaba con el equipo, porque tu estabas con ellos, porque tras numerosas ocasiones falladas decidiste echar una mano al equipo, estuvo a punto el portero de coger la pelota del primer gol, y también estuvo cerca en el penalti, pero tu le diste un empujoncito de mas a la pelota para que fuera imposible llegar a ella, porque querias volver a ver a tu equipo jugando contra los mejores, y decidiste para ello escoger al mejor jugador del Málaga esta temporada, un jugador que lleva por apellido lo que tu fuiste en vida, Hidalgo.

Según la R.A.E.: hidalgo, ga.

(De fidalgo).

1. adj. Perteneciente o relativo a un hidalgo.
2. adj. Dicho de una persona: De ánimo generoso y noble.
3. adj. Perteneciente o relativo a esta persona.
4. m. y f. Persona que por su sangre es de una clase noble y distinguida.

15 junio 2008

Mirando al cielo

Tras años de deshaucio el Málaga C.F. volvió a subir a primera división para homenajearte en el año de tu desaparición, a ti, al malaguista mas grande que nunca hubo, a ese que supo inculcar su amor por unos colores a unos nietos que hoy día siguen recordándote cada vez que se reunen juntos.
Hoy, justamente hoy, en el noveno aniversario de tu desaparición se vuelven a jugar el ascenso, hoy tu estás con ellos animando desde el cielo, y yo estaré allí para verlo con un ojo en el campo y otro en el cielo, hoy no pueden fallar, hoy no se pueden permitir errores, ¡te lo deben!.

13 junio 2008

Cuando fuimos los mejores

CUANDO FUIMOS LOS MEJORES

MIÉRCOLES, 11/06/2008
La actitud del español medio (entre los que me cuento) ante las grandes citas internacionales de la selección, ha sido tradicionalmente la de escepticismo antes de la primera fase, ilusión tras su superación, y total desencanto con la eliminación. Digo tradicionalmente porque en los últimos años han ido surgiendo dos nuevas actitudes.
          A mediados de los 90 apareció el ilusionado perenne. Ese aficionado que deja espolear su emoción por periodistas ávidos de vender humo para hacer caja y llega a cada evento con el convencimiento de que España (aunque haya conseguido la clasificación en condiciones infames o lleve un equipo abominable), es clara favorita y tiene las mismas papeletas que cualquier selección histórica para ser campeona (todo lo que ahora se ha venido a resumir bajo el grito de podemos). Hay que reconocer que, vistos los tradicionales resultados que se repiten mundial tras mundial y eurocopa tras eurocopa, es meritorio y digno de asombro (o, según se mire, de compasión), mantener esa inquebrantable fe en la selección.
          El segundo tipo acaba de surgir entre muchos jovenzuelos, seudo analistas del fútbol y enteradillos sin memoria histórica balompédica. Una clase que con el atrevimiento propio de la ignorancia se atreve a anunciar el fracaso de España basándose en que la selección nunca ha pasado de cuartos. ¿Nunca? La selección española no sólo pasó la ronda maldita en el 64, cuando fue la campeona, también pasamos semis y llegamos hasta la final en el 84. Y yo lo vi… Cuando fuimos los mejores.


          No existe ningún deporte ni competición en el que puedan ganar los dos contrincantes, aunque creo que, en la mayoría de los casos, todos podemos estar de acuerdo en que cualquiera de los dos supervivientes que han ido eliminado a todos y cada uno de sus rivales, sería digno de la última victoria, y que ésta se debe en muchos casos a factores irracionales e incontrolables como el azar. Es una pena que se recuerde a Arconada por aquella pifia en la final, porque durante aquel mismo partido, con el marcador aún a cero, le hizo a Platini un par de paradas de antología. Pero así fue la final del 84, cuando fuimos los mejores, en la que una acción puntual e infausta, decantó el partido a favor de Francia igual que podría haberlo hecho a favor de España.
          Pero antes, para poder jugar aquella final, se produjeron dos de los momentos más épicos de la historia de la selección. El primero (sin precedentes ni consecuentes), fue el 12-1 a Malta con el que se consiguió el billete hacia Francia. El segundo, la eliminación de la siempre todopoderosa Alemania, cuando fuimos los mejores.
          Aquella jornada fue especialmente mágica en Málaga. El partido no pasaba del empate a cero y a falta de pocos minutos para la conclusión, la señal de televisión se perdió en toda la ciudad. Inesperadamente, aquel fiasco de la tecnología bañó la noche de verano en un halo mágico y arcaico: los vecinos desempolvaron sus transistores para disponerse a vivir la retransmisión como en los tiempos antiguos (cuando la voz de Matías Prats dibujaba en las imaginaciones las galopadas de Gainza o los naturales de Manolete), y libres de la atadura sedentaria a la mesita del televisor, salieron a las terrazas en busca del fresco y se reencontraron con la ancestral noche mediterránea. Uno de aquellos era yo, sentado junto a mi hermano chico bajo aquella noche de ensueño, junto a una pequeña radio naranja que nos regaló mi abuelo y desde la que se cantó el gol de Maceda en el minuto 89. Un gol que era tan a la antigua como aquella noche embrujada: de cabeza y rematando en plancha tras un centro desde la banda.
          Cuando fuimos los mejores, descubrimos una pequeña isla mediterránea en el mapa haciendo la proeza de marcar 9 goles en 45 minutos. Cuando fuimos los mejores, Maceda se abrió paso por entre un muro alemán lanzándose en plancha. Cuando fuimos los mejores, Arconada nos metió en la final europea volando como un pájaro en la ronda de penaltis contra Dinamarca. Cuando fuimos los mejores, los futbolistas no tenían nombres modernos y glamourosos, sino apellidos que sonaban a chusco, mus en la taberna y faca vieja, o aquellos propios de bravo navarro y gallardo vizcaíno. Cuando fuimos los mejores, habían jugadores del Athletic y la Real, las medias eran negras y la vuelta la bandera nacional.
          Yo no había nacido para poder presenciar el campeonato del 64, ni soy madridista para poder haber visto la 7ª en Ámsterdam, ni soy tan guay como para haber visto a Nirvana en Woodstock. Yo era un niño de 9 años que aquella noche de verano agitaba los brazos en su terraza junto al transistor: Cuando fuimos los mejores.

A mi hermano, que para su desgracia la juventud no le permite recordar cuando fuimos los mejores


Texto original de Von Fleud. Descárgalo pinchando aquí.

11 junio 2008

Es lo que hay

Ya hay acuerdo en la Unión Europea para ampliar la jornada laboral máxima a 60 horas semanales. Sobre el papel muy bonito, si me interesa trabajar mas para sacar mas dinero puedo llegar a un acuerdo con la empresa y ampliar la jornada, magnífico.
En la práctica vivimos en un país donde los empresarios son unos sinvergüenzas así que la cosa será mas o menos algo así como, "Chaval en esta empresa se trabaja las 60 horas, si te gusta bien y si no, no te contrato, ya habrá otro que quiera hacerlo".

En pleno siglo XXI donde se supone que se va buscando el bienestar social, donde en muchos sitios se aboga por la semana laboral de 35 horas, retrocedemos. Que las hipotecas están por las nubes y con mi salario no me queda dinero para nada, ¿que mas da?. Si con esa jornada no vas a tener tiempo de salir para gastarlo, solo tendrás tiempo de ir a tu casa para dormir y comer, perdón comer no porque con la huelga de transportes y pescadores los supermercados están vacíos, así que agradece que tienes un empleo y cuídalo bien que en estos momentos de crisis nunca se sabe cuando puedes ir a la calle, hay que apretarse los machos y verle el lado bueno al asunto, cuando no tengamos ni para comer perderemos esos kilitos de mas que llevamos tiempo intentando eliminar con infructuosos resultados.

30 mayo 2008

Malaga C.F. - El Resurgir de un Club Historico

El espíritu malaguista nunca desapareció, sigue vivo y ahora es cuando mas te necesita. ¡Ven el domingo a La Rosaleda!.



22 mayo 2008

Posibles titulares

Ayer el Manchester ganó la Copa de Europa, mientras el partido estaba empatado a uno se me ocurrieron dos titulares para los periódicos deportivos de hoy según los posibles desenlaces:

1 - El Manchester pierde el partido, declaraciones de Cristiano Ronaldo: "Lo he dado todo por este equipo y no han sido capaces de darme una Copa de Europa, así que me marcho al Real Madrid"

2 - El Manchester gana el partido, declaraciones de Cristiano Ronaldo: "Ya le he dado al Manchester lo máximo a lo que podía aspirar, así que mi ciclo aquí termina y me marcho al Real Madrid".

21 mayo 2008

Ley de igualdad

El disparate de la ley de igualdad que nos está volviendo locos/locas a todos/todas los españoles/españolas.